Ver en vivo a Jamiroquai es algo así como un sueño vívido. Al día siguiente, uno no sabe si lo vio realmente o lo soñó.

Para quienes seguimos desde sus inicios a esta brillante banda inglesa de música soul, asistir a sus conciertos es algo divino, como le debe pasar a cualquier fanático de cualquier grupo internacional que llega hasta estas tierras. Sin embargo, me animaría a diferenciar a Jamiroquai del resto por su líder y cantante, Jay Kay, un petiso carismático amante de los autos caros y en algún momento preocupado por la ecología planetaria. Jay Kay no es uno más. Jay Kay canta, salta y baila casi sin parar enfundado en un caluroso poncho que le llega a las rodillas, adornado con su ya clásico penacho de cacique indio estadounidense. Otra vez, como en el glorioso primer show de 1997 en Ferro, Jay Kay salió al escenario con cara y actitud de ¿dónde estoy?, ¿quién soy?, ¿adonde voy?, ¿dónde está mi copa?, y otra vez como aquella vez nos hipnotizó y nos hizo bailar sin pensar en otra cosa. E incluso, a pesar del sonido bastante bajo y embarullado, donde sobresalía la base rítmica bajo/batería, pudimos disfrutar otra vez de su increíble e inolvidable voz.

Jamiroquai es uno de los shows más importantes que se pueden disfrutar en el mundo, que en la Argentina, no habiendo un lugar como la gente que albergue 20 mil personas, para verlo hubo que hacerlo desde el interior de un corral para vacas. Porque eso es lo que armaron los organizadores del Quilmes Rock en el sector Campo Vip (jaja): un espantoso corralón que de Vip lo único que tenía era la cercanía con el escenario, con un corredor de ingreso ridículo y larguísimo formado por dos filas de vallas metálicas no aptas para multitudes seguro, que servía además para dividir a los Vip de los no Vip. Y con dos salidas para las miles de personas que había en ese sector que se convirtieron en angustiantes embudos. Todas las salidas fueron pésimas, con personal que no parecía de ninguna manera capacitado para una situación de emergencia, sobre todo por el estado en que se hallaban algunos.