

El Banco Central (BCRA) continúa con su política de microdevaluar el peso, pero los socios comerciales del país no le dan tregua, en un contexto de venta de activos de emergentes: el peso perdió 0,07% ayer, mientras el real brasileño, 0,64%.
El peso se mantiene casi fijo gracias a un fuerte control del mercado de cambios local, que lo dejó ayer con un volumen de sólo u$s 138 millones, y que recién comienza a operar al mediodía (ayer, 12.30). Sin embargo, la moneda argentina tiene una tendencia alcista, que ayer el Central prefirió pisar vendiendo u$s 10 millones para que la suba sea sólo de 6 milésimas. El mayorista cerró $ 8,561, tres milésimas debajo del máximo del día.
Brasil, en cambio, se hizo eco de la crisis en la zona euro, y el real cayó 0,64% ayer, hasta 2,709 por dólar, el menor nivel en dos semanas. Desde septiembre, ya perdió 20%.
El Central ha preferido microdevaluar el peso 2,32 centavos en noviembre y 2,65 centavos en diciembre pasados. Y en los dos primeros días del año, lo dejó correr un 1,1 centavo.
La entidad monetaria logra mantener estable el tipo de cambio para usarlo como ancla antiinflacionaria usando el cepo cambiario: ayer tocaban las autorizaciones para pagar importaciones de las automotrices y hoy de las ensambladoras de Tierra del Fuego. Pero a costa de que se negociaran ayer sólo u$s 40 millones en el Siopel y u$s 98 en el Mec, levemente por encima de los u$s 103 millones del viernes pasado.
Por el lado de las exportaciones, son las mineras principalmente las que están liquidando divisas. Aunque ayer Ciara y Cec informaron que la liquidación de las cerealeras y aceiteros ascendió a u$s 134 millones diarios la semana pasada, las mesas de los bancos explicaron que las trabas en las exportaciones de trigo complican la entrada de dólares del campo y sólo liquidan quienes estaban sentados sobre la soja.
Como el dólar contado no se mueve, los futuros pierden 1 centavo por día hábil en los plazos más cortos. Se trata de inversores que venden posiciones ante la certeza de que los contratos que compraron ya no tienen tiempo de cumplirse (a febrero, cerró $ 8,88). En tanto, el BCRA interviene las posturas hasta junio de 2015 para bajar las expectativas de devaluación, que habían trepado un poco el mes pasado, pero que hoy quedan por encima de las operaciones genuinas.
Después de julio de 2015, que también perdió 0,3% ayer, las expectativas de devaluación en Rofex arrojan 29,5% a 30,5% hasta noviembre. Para octubre se prevé un dólar a $ 10,72.Preocupa el contextoEl control de cambios internamente funciona para no devaluar, pero el peso acumula presiones de la economía global. El principal socio comercial del país deja que su moneda pierda valor en forma sostenida: desde el 8 de septiembre el real perdió 47 centavos. Y ayer la moneda de Colombia perdió 2,18%, a 2,432 por dólar.
La depreciación de las monedas emergentes es la contracara de la apreciación del dólar, ante el repunte de la actividad económica de EE.UU., que derivará en una suba de las tasas de referencia de la Reserva Federal, y la consiguiente caída de los precios de los commodities, el principal bien de exportación de los países emergentes.
Ayer, además, la especulación de que Grecia podría abandonar la zona euro hundió la demanda por los activos de los mercados emergentes.
En tanto, el banco central de Brasil dijo la semana pasada que ofrecerá hasta u$s 100 millones diarios en swaps de monedas para sostener el real hasta el 31 de marzo, la mitad de lo que vendía el año pasado. Ayer Brasil vendió u$s 98,2 millones.
Además, la inflación estimada para Brasil en 2015 es de 6,56%. Frente a la argentina, por encima del 30%.









