Con el incremento de las medidas de seguridad en los aeropuertos y la cada vez más difusa barrera entre las tareas de mostrador y las de control, el mercado de las agencias de seguridad que trabajan en las terminales sufrió varios cambios en el último año.

Luego del escándalo de las valijas con droga transportadas por la fallida Southern Winds, y tras un interregno en el que empleados de Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) realizaron tareas que iban más allá del control perimetral, tareas como la revisión de los equipajes o el paso de las valijas por las máquinas de rayos X pasaron a empresas de seguridad privada.

Cambio de sindicato

Ahora, el sindicato que nuclea a los empleados de las aerolíneas internacionales (Upadep) reclama la tutela sindical de los empleados de esas agencias de seguridad. El año pasado ya logró el traspaso de los empleados de una de las compañías. Se trata de Longport, que atiende a American Airlines y es parte de un grupo con fililales en Colombia, Ecuador y Perú.

Según el secretario General Upadep, Jorge Sansat, el personal de seguridad que trabaja para las aerolíneas “es mano de obra barata encubierta , que “en lugar de hacer tareas de seguridad realizan trabajos de check in, preembarque, atención de pasajeros o traslado de carga a Aduana .

La Justicia, según Sansat, podría expedirse en un mes. De tener un fallo favorable, el cambio del convenio colectivo se traduciría en una modificación en el régimen de francos (actualmente los del personal de seguridad tienen uno por cada seis laborables, mientras que los aeronáuticos tienen un regimen de cinco por dos). Además –aseguran– el mínimo ascendería de $ 1000 a $ 2000.

Las funciones de PSA y agencias de seguridad son muy diferentes. Las segundas sólo pueden prevenir actos de interferencia ilícita, sin facultades para detener ni reprimir. La PSA, en cambio, tiene el poder de policía.